¿Por qué diario dun neno labrego?

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Ahora que estaréis en plena temporada en vuestros huertos y jardines, seguro que estáis “hambrientos” de más conocimientos, ideas, proyectos…. pues tranquilos. En  este artículo, vamos ha hablar de un blog  que fomenta la huerta y los métodos ecológicos. Es una web personal que tiene mucho en común con GreenGuerrillaeus.org. Considero que es un blog tan bueno, que merece estar en la sección recursos/web de esta web. Hace un tiempo me invitó a escribir en su blog (aquí puedes ver el artículo) y hoy es el día que vuelve esa invitación. Creo que es un blog que merece la pena que conozcais, nacido de la pasión por la naturaleza, así que os dejo con su creador:
camión abandonado en la naturaleza
Mi nombre es Juanjo y soy el responsable de diario dun neno labrego (visitalo aquí). Desde muy pequeño estuve vinculado al rural gallego. Mis abuelos, tanto maternos como paternos, eran agricultores, vivían en el campo y el campo era su sustento. Eran otros tiempos donde la palabra globalización no se conocía y donde la cooperación vecinal estaba al orden del día.
Todavía hoy recuerdo cuando la aldea se juntaba para hacer la malla del trigo. Mayores, niños, mujeres, hombres. Allí estaba casi todo el pueblo compartiendo las tareas de unos y de otros y disfrutando de un bocadillo contando anécdotas que hacían más llevadero el duro trabajo.
Aquellos tiempos en los que hablar de “compost” era como hablar de la era digital. Ni se la conocía ni se la esperaba. Pero todos aprovechaban los residuos de la casa para incorporarlos a una pila que había en el huerto y que después se incorporaba al suelo: Peladuras de patatas, restos de vegetales que se utilizaban para cocinar, estiércol de las gallinas o de los conejos. Puede que mi abuela no conociese el término “compost” pero sí sabía lo que era bueno para sus tomates, lechugas, cebollas y ajos.
Las semillas se guardaban cada temporada y si un vecino mundo ruralo vecina tenía un tomate de buen tamaño y sabor no se dudaba en intercambiar o simplemente dar o pedir semillas.
Un tractor era un lujo que no todo el mundo podía permitirse. Así que las tareas del campo o se hacían a mano o con la fuerza de los animales. Ahí estaba la inestimable ayuda de las vacas que hacían las tareas más duras y que requerían más fuerza.
Se limpiaban los montes y los restos se aprovechaban para hacer las camas de los animales de la casa o para preparar acolchados en el huerto. Mi abuelo Eliseo, por poner un ejemplo tapaba toda la viña con tojo un año y al siguiente la cavaba todo el terreno y enterraba el acolchado que servía de abono para las cepas.
En el rural de mi infancia estaba la esencia de lo ecológico. No se utilizaban herbicidas, o no se conocían o no se podían pagar. Y los pesticidas!!! tampoco soy muy consciente de que se usasen en casa. Aunque sí recuerdo que para las cepas, por ejemplo, se utilizaba el sulfato de cobre.
Después llegaron otros tiempos, se empezó a comprar semillas de variedades nuevas que tenían muy buena presencia, más resistentes a enfermedades, pero que si guardabas las semillas para no tener que volver a comprarlas las cosechas de años posteriores ya no eran lo mismo. Se cambiaron razas autóctonas de determinados animales por otras de mayor producción de carne o de huevos. Ahora se intenta volver a lo de antaño porque nos empezamos a dar cuenta que la cantidad no siempre va relacionado con la calidad.
gallina
Uf creo que me estoy extendiendo un poco. Con todo ello quería poneros un poco en antecedentes para deciros el porqué de diario dun neno labrego. El blog surgió un poco por mi pasión por lo verde, por las plantas, pasión que seguramente está dentro de mí. Y es que mi madre me la inculcó y ahora forma parte de mi ADN.
También quería rendir homenaje a todas esas personas que marcaron mi infancia y que vivieron el, no sé si mejor rural, pero por lo menos quizás el más bonito. Un rural donde era duro levantarse cada mañana porque te esperaba un duro día de trabajo. Pero también era un rural lleno de satisfacciones. Ahí estaba mi abuela Pura, que con casi 80 años aún cultivaba su pequeño huerto o su vecina Delfina que tenía un vergel lleno de plantas delante de su casa. Aún hoy conservo alguna de las que regaló. O mi vecino Paco, que me daba paseos en su burro. O las trastadas que hacía con mi hermano Fran persiguiendo las gallinas de mi vecina Lola. Un rural donde las puertas siempre estaban abiertas y donde las tertulias de la siesta en verano o las que se hacían al lado de la lumbre en invierno eran el sálvame de la época.
También quería un blog en el que recoger toda esa sabiduría que nuestros mayores nos trasmiten y que de otra forma quedaría en el olvido o sólo llegaría a unos pocos que quisieran escucharles. Una forma de trasmitir esos conocimientos y que perduren en el tiempo y naveguen por la red de país en país, de continente en continente y quién sabe si algún día de planeta en planeta.
Quién se acordarán dentro de 100 años de cómo se afila una guadaña o quizás tendría que decir, ¿Quién la usará dentro de 100 años? Pues a lo mejor después de ver un vídeo publicado en mi canal de YouTube en el que se puede ver a Pepe, mi suegro, cómo afila su guadaña y la usa con destreza sí puede suceder que alguien la utilice aunque sólo sea por cierta nostalgia.


Por eso en el blog se pueden leer artículos en los que se muestra cómo eliminar la cochinilla o cómo aportar hierro a nuestros cítricos sin necesidad de utilizar productos químicos mucho más agresivos. O cómo sembrar ajos, guisantes etc.
Tenemos que volver a recuperar nuestra conciencia ecológica priorizar y poner en valor el bien común por encima del individual e intentar mejorar con pequeños gestos nuestro entorno. Y una de esas gotas de agua que acabarán llenando el vaso es la agricultura ecológica, el cultivo de productos menos agresivos con nuestro entorno y con nosotros mismos. Buscar una producción de calidad y menos agresiva con el medio ambiente. Sí es costoso, no lo dudo, sí es necesario más trabajo. Pero quién dijo que tenía que ser fácil. Se producen millones y millones de toneladas de alimentos en el mundo y se tiran miles y miles de toneladas de esos alimentos mientras hay gente muriéndose de hambre. No vamos a arreglar el mundo pero si vamos a hacer que por lo menos sea un poco más fácil vivir en él.
Espero no haberos aburrido mucho. Sólo me queda agradecer a Greenguerrilla su invitación a participar en su blog y darle las gracias por darme la oportunidad de darme a conocer un poco más. Y ya sabéis!!!! Nos vemos en la huerta.
Juanjo rodríguez  de diario dun neno labrego

Gracias a tí Juanjo. No puedo estar más de acuerdo contigo. Espero que estos grandes objetivos que nos hemos impuestos, poco a poco se hagan realidad. Cada gota cuenta, y como tú bien dices, llegará el día que el vaso se llene.

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